• Carolina Bejar

No dañes tu Branding personal como líder

En un mundo tan acelerado, en donde las horas del día nos parecen insuficientes, es natural estar “siempre corriendo”. Pero según Jeff Black, líder de CNBC, este mal hábito está causando severos estragos en la imagen de las personas y en sus lugares de trabajo.

¿Cuántas veces las personas te han visto apresurado, corriendo de un lugar a otro y hasta ni cruzarse contigo porque no tienes tiempo?

Aunque es razonable que en ocasiones estés con cierta presión por tratar de apagar esos comunes “bomberazos”, las personas lo que aprecian es que vives acelerado siempre.

Tal vez tu intención no es el de ignorar o incomodar a tus compañeros, pero con tu actitud, lo que ellos ven es, una persona frenética, caótica y que vive sin control.

La realidad de nuestro tiempo es que vivimos en un mundo que no se detiene. ¡Caminamos acelerados, hablamos acelerados, vivimos acelerados! Incluso, terminamos reuniones de trabajo antes de concluir todos los asuntos.

Varios directivos no se toman el tiempo para conectar con sus colaboradores, perdiendo importantes oportunidades de generar empatía. Si eres de aquellos que con el acelere del día sólo eres capaz de ver un reloj, ten mucho cuidado. Lo que Black afirma es que los empleados quieren seguir a los líderes que parecen “accesibles”.

Una forma en que puedes combatir este mal hábito en el trabajo es, siguiendo una de las reglas de oro: “disminuir en 10 por ciento tu ritmo frenético”. Esto significa, alentar tu forma de caminar, hablar y pensar.

Al hacerlo mejorará tu presencia ejecutiva, provocando que tengas mayor claridad y que te veas más tranquilo, seguro y accesible.

Por ejemplo, esto lo puedes aplicar en las reuniones: si haces una pausa para pensar tu respuesta en lugar de cortar a alguien que está hablando, es probable que des una mejor respuesta.

Comúnmente, las personas que tienen prisa por hablar y arrebatar la palabra a otros colaboradores, limitan sus posibilidades de obtener diferentes puntos de vista y esto incluso te afecta porque pones en riesgo limitar las ideas que tu equipo genera y hasta provocar a largo plazo importantes pérdidas de talento y creatividad.

Establecerse como líder significa aprender a callar y ¡escuchar! Además de que tu branding personal se vea fortalecido porque dirá de ti…”No se trata siempre de mí, sino también de ti”.

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