• Carolina Bejar

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR Y CÓMO COMBATIRLO?


Nadie quiere sentirse inseguro al momento de lograr una meta o dudar de pertenecer a un lugar. Si alguna vez te sentiste de esta manera, te comparto estas estrategias para combatir el Síndrome del Impostor.

¿Alguna vez has sentido que “no eres lo suficientemente bueno” en tu trabajo? ¿Comparas constantemente tus logros con los demás? O incluso ¿minimizas los halagos que te hacen otras personas sobre ti o lo que haces? Si respondiste que sí, es muy probable que sufras del Síndrome del Impostor.

Este trastorno es tan común que celebridades como Michelle Obama, Emma Watson o Neil Armstrong han reconocido que lo han sentido y han trabajado para superarlo.

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

Es un patrón de pensamiento que genera una sensación de inseguridad relacionada con los logros laborales, te hace pensar que no eres competente o capaz, por ende, eres un impostor o un fraude en tu trabajo.

Por ello, atribuyes tus logros a la suerte, a las circunstancias o hechos externos, pero no a tus capacidades y habilidades. De acuerdo con la especialista, autora y fundadora del Impostor Syndrome Institute, 7 de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida.

¿Cómo afecta en tu vida profesional?

Este patrón de pensamiento afecta directamente tu carrera, ya que te frena a pedir un ascenso porque crees que “no estás a la altura”, te genera altos niveles de estrés y ansiedad, deteriora tu salud mental, frena tu potencial e impacta negativamente en tu productividad debido a que postergas tus tareas o trabajas en exceso para compensar “tu falta de habilidad”.

Si hasta ahora te has sentido identificado con el Síndrome del Impostor, es importante que sepas que, al ser un patrón de pensamiento existen acciones que puedes llevar a cabo para controlarlos y ayudar a reducir o eliminar este padecimiento. Aquí te comparto 6 estrategias para combatir el Síndrome del Impostor:

1. Céntrate en los hechos:

El Síndrome del Impostor se alimenta de las creencias ilógicas; por lo tanto, tu cerebro se centrará en lo que le digas. En lugar de pensar en lo que “no puedes hacer o no has logrado” enfócate en los datos y evidencias de tu trabajo, como los resultados que has obtenido, las evaluaciones, tu currículum, etc.

2. Deja de lado la perfección:

La idea de ser o hacer las cosas perfectas sabotean tus logros, ya que llevas tu atención y energía a alinear todo para que esté óptimo y, al final, no llevas a cabo tus planes porque “algo le falta”. Céntrate en mejorar durante el proceso y permítete aprender de tus errores.

3. No temas pedir ayuda:

Sentirse perdido y no saber cuál es el siguiente paso es una sensación común con el Síndrome del Impostor. Busca alguien con más experiencia que pueda orientarte en tu proceso y te brinde el apoyo y herramientas que necesitas para seguir adelante.

4. Replantea tus pensamientos:

El poder de los pensamientos es muy fuerte, tanto que se reflejan en la actitud con la que enfrentamos los retos. Identifica si tus ideas son positivas o negativas, y si es desfavorable comienza a monitorearlo y modificarlo. Por ejemplo, en lugar de decirte “lo hice terrible”, cámbialo por “no fue mi mejor trabajo, pero lo haré mejor la siguiente ocasión”.

5. Comparte cómo te sientes:

Al mantener solamente para ti los sentimientos que provocan el Síndrome de Impostor hacen que te aísles y que se hagan cada vez más grandes y difíciles de manejar. Compartirlos con un amigo o profesional, te ayudará a reconocerlos, trabajarlos y sentirte acompañado en el proceso.

6. Celebra tus logros:

Cuando sientas que has hecho las cosas bien ¡elógiate y celébralo! La primera persona que tiene que sentirse orgulloso de tu trabajo eres tú mismo. Reconoce también tus fortalezas y habilidades. Si es necesario, haz una lista y tenla a la mano cuando te sientas desmotivado.

Reconocer las señales del Síndrome del Impostor es el primer paso para enfrentarlo. Apóyate de estas 6 estrategias, para lograrlo y nutre tu branding personal; recuerda que todo cambio requiere de tiempo, esfuerzo y dedicación.

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